En la semana de World Pride Madrid 2017, el barrio de Chueca se ha convertido en referencia mundial del colectivo LGTB. Pero para los homosexuales que residen en Madrid hay vida más allá de Chueca. Los altos precios de compra y alquiler en este céntrico barrio convierten la búsqueda de piso en misión casi imposible. Las zonas de Lavapiés y Malasaña son la actual alternativa: siguen siendo céntricos, pero a precios más asequibles.

Cuando Federico y su pareja decidieron dar el paso de vivir juntos, ambos venían de compartir piso en Chueca, “pero ni nos planteamos la opción de Chueca porque los alquileres son mucho más caros y por el ruido que hay los fines de semana. Buscamos piso siempre por el centro, es donde nos gusta vivir, por donde salimos y donde trabajamos. Vimos que en Lavapiés había pisos de buena calidad a un precio más asequible, y es que estamos a 10-15 minutos del Sol o Gran Vía”, afirma este joven italiano afincado en Madrid.

El barrio de Chueca se ha convertido en uno de los más solicitados de Madrid. Su cercanía al centro de la capital y en el entorno del eje Paseo del Prado-Recoletos-Castellana han disparado los precios de venta a unos 5.862 euros/m2 y unos alquileres que superan de media los 1.400 euros al mes, según los datos de idealista.

El colectivo LGTB fue uno de los responsables de la recuperación de un barrio deprimido y que era evitado por los ciudadanos, como Chueca. Con la llegada del colectivo LGTB, comenzó la regeneración de la zona, su recuperación y se convirtió en uno de los barrios de moda de la capital, con una amplia oferta de tiendas, restaurantes y locales.

“El colectivo LGTBI sigue buscando piso en Chueca. El problema que tiene es la poca rotación de vivienda y los precios que alcanzan tanto en compra como en alquiler, que no es tan asequible como por ejemplo pueda ser Malasaña o Lavapiés. La expansión del alquiler turístico deja pocas viviendas para el mercado tradicional”, comenta Pablo de la Cruz, director de la oficina de la inmobiliaria Simma en Chueca.

Chueca está viviendo desde hace años un proceso de gentrificación que ha recuperado este barrio de Madrid a la ciudadanía, y que ahora con el alquiler turístico está además siendo descubierto por los turistas.

“Nos están llegando inversores extranjeros y nacionales que están dispuestos a comprar bloques de viviendas para rehabilitarlos y sacarlos al mercado de alquiler vacacional. Esto empuja a los potenciales compradores o inquilinos tradicionales en Chueca, principalmente gays y lesbianas, a otros barrios limítrofes como Malasaña o Lavapiés. Buscan seguir en el centro y estar próximo a sus lugares de ocio, pero también de trabajo”, destaca Roberto Fernández, director de inmobiliaria Gamero.

Los precios de venta que se encuentran en Malasaña son más de 1.000 euros inferiores a los que se dan en Chueca, con 4.517 euros/m2 en este barrio de Justicia, con un precio de alquiler que ronda los 1.200-1.300 euros de mensualidad.

“Desde 2014, los precios han subido en Chueca hasta un 36% en los precios de oferta y cierre. Eso está ocasionando que un colectivo como este esté buscando otras opciones de otros barrios que cumplan con sus gustos y que macheen igual de bien que lo hacía al principio Chueca, y tanto Malasaña como Lavapiés y la zona de La Latina cumplen con estos requisitos”, analiza Alejandro Ramos, director de estrategia y desarrollo de Vivienda2

Por su parte, Lavapiés ofrece unos precios más ‘asequibles’ que los dos ejemplos anteriores. El precio medio de venta se reduce a 3.940 euros/m2 y unos alquileres que rondan los 1.100-1.200 euros de renta al mes.

“En Lavapiés está sucediendo lo que pasó en Chueca en los años 90. Los antiguos locales de venta al por mayor y bares de toda la vida se están transformando en tiendas de moda y restaurantes modernos que están atrayendo a un nuevo tipo de vecino. Cada vez más se nota una afluencia mayor del colectivo LGTB, con un perfil medio alto tanto para comprar como para alquilar. Les gusta Lavapiés por todas las alternativas que ofrece, es un barrio muy activo donde la gente que vive aquí disfruta de verdad de él”, considera Mariano Lugaro, director de la inmobiliaria de La Casa en Lavapiés.

La alternativa a vivir en Chueca es posible, y según afirman los expertos inmobiliarios no se trata de crear un nuevo barrio gay, sino que lo que busca el colectivo es seguir orbitando en torno a Chueca, mantener su vida y su rutina en el centro de Madrid sin tener que irse a las afueras.