El miedo de los trabajadores a perder su puesto se va reduciendo poco a poco. Tanto es así que el volumen de ocupados que confía en mantener su empleo en los próximos meses está en máximos de la serie histórica, que arrancó en 2014.

Así lo explica el último informe que ha publicado la consultora Randstad, que sostiene que “el aumento de la confianza en conservar el actual puesto de trabajo entre los trabajadores españoles refleja que la economía y el empleo se están recuperando. Los profesionales son conscientes de dichas mejoras y esto hace que se sientan más optimistas con su futuro laboral”.

En el primer trimestre del año, el 69% de los trabajadores está convencido de que mantendrá su empleo actual en los próximos meses, mientras que el 31% restante teme perderlo. Un escenario que poco tiene que ver con el que existía hace apenas tres años.

Desde que Randstad empezó a recopilar estos datos, el mínimo se produjo en el segundo y tercer trimestre de 2014, cuando apenas 57 de cada 100 empleados confiaba en mantener su puesto. Sin contar este trimestre, el nivel más elevado se registró a principios del año pasado, con un 68% de trabajadores optimistas. No obstante, entre enero y marzo del ejercicio en curso ese nivel ha sido superado en un punto porcentual.

A pesar de la mejora, la cifra española sigue varios pasos por detrás de los principales países europeos, la media de la UE y otras potencias como Japón, Australia o China. En su caso, la confianza se sitúa al menos en el 77%. Luxemburgo, con un 86%, es el país que lidera la clasificación.

Respecto a la media comunitaria, España se encuentra cinco puntos porcentuales por detrás, aunque lo cierto es que el nivel de confianza doméstico supera a los que existen en otras grandes economías como Reino Unido, Estados Unidos e Italia, que registran un 67%, un 67% y un 61%, respectivamente.

Pero, sin duda, el país con los peores registros es Grecia, donde solo el 56% de los trabajadores confía en mantener su empleo durante los próximos meses. Su promedio se sitúa 13 puntos porcentuales por debajo del español y es inferior, incluso, al mínimo registrado en nuestro país en 2014.