Cada año, a mediados de abril, los estadounidenses viven el llamado ‘tax day’, el último día hábil para presentar su declaración de la renta. En esa jornada el país se llena de pequeñas –o no tan pequeñas– concentraciones de contribuyentes que protestan contra la elevada carga fiscal. Lo cierto es que, como sigamos así, no tardaremos en ver concentraciones similares en España.

Pagar impuestos es uno de los actos más necesarios de cualquier sociedad, pero pagar demasiados impuestos puede ser motivo de un enorme enfado. Por estos días, la mayoría de los españoles se enfrentan a las casillas de la Renta. Y entonces descubren las flagrantes injusticias que se cometen, pues el Estado no tiene en cuenta cuestiones cruciales como los hijos adultos, la propiedad onerosa o ciertos gastos.

Algunas casillas de la declaración de la Renta producen irritación hasta en el más tranquilo de los contribuyentes. He aquí una serie de razones que darían motivos para rebelarse con Hacienda:

Hijos adultos. Desde que estalló la crisis de 2008, muchos hijos no han podido independizarse, o han tenido que volver a casa. Para un padre de familia son un gasto. Y desde que cumplen 25 años mucho más, porque desde ese mismo momento, los padres ya no pueden desgravarse a los hijos de ninguna manera, aunque sigan en casan hasta los 30 o más.

Primera vivienda gravada. Es mentira que la primera vivienda no compute a efectos de la renta. No computa su valor catastral, pero si uno ha cambiado las puertas, ha pintado, ha acuchillado o ha instalado sistemas de seguridad o puertas blindadas, no será desgravable. Solo desgravan las obras que supongan una mejora energética. Es como si al Estado no le importara si la casa se cae a pedazos, con la condición de que tenga ventanas de ahorro energético.

Propiedad gravada. La segunda vivienda se añade a la renta del propietario en la declaración. Se hace un cálculo sobre el valor catastral, y el resultado se aplica a la renta. El Estado considera que hemos tenido ingresos, a pesar de ser vacacional. Hacienda no tiene en cuenta ningún tipo de gastos, ni ventanas de eficiencia energética, ni acuchillado, ni pintura. Si la vivienda no se destina al alquiler, Hacienda no acepta gastos. ¿No es un contrasentido?

Gastos en salud. La filosofía de Hacienda se basa en imaginar cuáles son los  gastos vitales de una persona media. Y aplica un mínimo vital. Lo que no tiene en cuenta es si esa persona ha tenido que gastar en medicinas que no entran en la cobertura de la Seguridad Social. Concretamente son 417. ¿No es un gasto vital?

Tope de pensión. Tarde o temprano, el sistema de pensiones no podrá pagar a los jubilados. Por eso, existen los seguros privados. Hasta hace poco, el límite anual para deducirse en el IRPF esas cantidades era de 12.500 euros para los mayores de 50 años. Pero bajó a 8.000 euros en 2015 para todos. Es decir, este tope golpea los que verán reducidas al final de su vida sus pensiones por la crisis (muchos han sufrido el paro o recorte de salarios), pues ni siquiera pueden recuperarse ahora, cuando la economía vuelve a crecer.

Deducción por doble imposición de dividendos. Siempre ha existido algún mecanismo para evitar la doble imposición de dividendos que existe al tributar primero como beneficio en el impuesto de Sociedades y, luego, como dividendo en el IRPF. Pues bien, en la última reforma se suprimió la exención parcial que existía para las personas físicas hasta 1.500 euros. Eso sí para los dividendos que cobran las sociedades sí hay deducción. Luego pretenden que no se creen sociedades instrumentales.

Comparación con Sociedades. Si se compara el 25% de tipo impositivo de Sociedades (puede ser del 15% los dos primeros años para las pymes) y el tipo máximo de IRPF del 45%, ¿alguien tiene dudas de por qué un empresario va a preferir tributar como persona jurídica que como persona física?

Incompatibilidad de las pensiones con rendimientos profesionales. ¿Por qué es incompatible el cobro de una pensión de jubilación con la percepción de rendimientos profesionales como los derechos de autor generados durante la vida activa? Sin embargo, cobrar una pensión no es incompatible con los rendimientos derivados del ahorro ya sean derivados del capital mobiliario o inmobiliario cualquiera que sea su importe.

Ejemplo: a una señora que daba clases de cocina en la Universidad de Castilla-La Mancha le reclamaron las pensiones de los últimos cuatro años con intereses de demora, porque había cobrado más de 8.000 euros de rendimientos profesionales. Los escritores y artistas en general, sobre todo los consagrados, se quejan mucho de que tienen que renunciar a la pensión si quieren seguir cobrando sus derechos de autor.

Esto afecta a cualquier jubilado que tenga algún rendimiento profesional, como clases, cursos o trabajos profesionales aislados, y que supere durante el año la expresada cifra.