España es uno de los países europeos con mayor número de segundas residencias. Las condiciones climatológicas y la diversidad de territorio favorecen este mercado inmobiliario. Un modelo de turismo, por eso, que fue perdiendo fuelle con los años. Pero la costa catalana, en cambio, es aún un caso de éxito: ha ido registrando un crecimiento del 58% de urbanización desde 1997 gracias, en parte, a las provincias de Girona y Tarragona.

Lejos de la masificación que han experimentado otras costas de la península ibérica, la que va de Les Cases d’Alcanar a Portbou ha seguido beneficiándose estos años del mercado inmobiliario vacacional aguantando el tipo. En estos últimos 20 años la primera línea de mar de la costa catalana, eso es, los dos primeros kilómetros desde el mar, ha ido urbanizándose y creciendo exponencialmente. Mientras la provincia de Barcelona ha crecido un 10% en estas dos últimas décadas, la de Girona y Tarragona lo han hecho con una media del 75%.

Toda la zona del litoral aún se recupera de los estragos de la crisis y arrastra el lastre de un gran stock. La catalana, en cambio, ha sabido mantenerse con unas buenas cifras de forma más equilibrada en el tiempo. Está considerada una de las costas más exclusivas de España. Entre la frontera francesa y la provincia de Barcelona se encuentra la costa brava, que sin tener un abarrotamiento de casas por ser un terreno montañoso, se mantiene como un lugar atractivo para los turistas, tanto nacionales como internacionales. Ocupa 260 kilómetros del total de costa catalana.

De los 700 kilómetros totales, los otros 161 pertenecen a Barcelona y 278 a Tarragona. Esta última provincia es donde se encuentra la Costa Daurada, una zona con una alta actividad en el mercado de compraventa. Muchas inmobiliarias consideran que no les compensa estar cerca del mercado turístico, aunque donpiso ha roto la excepción y ha abierto una nueva oficina en Vilanova i la Geltrú aprovechando, también, la cercanía de la época estival. “En este periodo de mucha actividad se nos obliga a estar más cerca que nunca de las necesidades de oferta y demanda”, explica Emiliano Bermúdez, subdirector general de Donpiso.

Según Donpiso, el mercado de viviendas vacacionales “en 2016 fue un sector que ganó importancia y este año será decisivo para la buena evolución del mercado inmobiliario”, tal como afirma Bermúdez. Un estudio de Donpiso indica que el perfil medio de los compradores de este tipo de casas son parejas en edades comprendidas entre los 35 y 49 años, tienen hijos y unos ingresos que superan los 3.500 euros al mes.