Los expertos están revisando al alza las previsiones que manejan sobre la inversión en vivienda. Y una de las últimas firmas que ha mejorado claramente sus pronósticos ha sido la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

Según sus cálculos, la formación bruta de capital fijo en construcción residencial crecerá este año un 7,9%, lo que arroja una mejora de 1,2 puntos porcentuales respecto a la previsión anterior, mientras que de cara a 2018 prevé un alza del 8,3%, lo que supone un repunte de 1,7 puntos.

Se trata de unas previsiones muy elevadas, sobre todo si tenemos en cuenta que ambas cifras más que duplican el crecimiento medio que ha registrado la inversión en vivienda en 2016 (3,7%), que prácticamente supera en tres veces el avance esperado del PIB (según Funcas, la economía española crecerá un 3,1% este año y otro 2,7% en 2018) y, sobre todo, que supera el repunte que registró este indicador de media entre 1996 y 2007 (7,8%), uno de los periodos de mayor bonanza económica que ha vivido España. Pero si hay una comparativa llamativa es la de las previsiones frente a la variación media del indicador entre 2008 y 2013, los años más duros de la crisis, que registran un descenso del 12,5%.

Funcas explica que “a pesar de que la desaceleración económica se confirmará en 2018 debido al menor dinamismo de la demanda nacional, en la inversión se mantendrá, sobre todo en el sector de la construcción, donde se espera un impulso significativo en el segmento residencial estimulado por los bajos tipos de interés”.

La Fundación recuerda que la formación bruta de capital fijo en construcción residencial incluye las inversiones que realizan promotores y particulares en materia de vivienda, ya sea para construir obra nueva o para rehabilitar los inmuebles existentes, dejando a un lado las operaciones de compraventa.

Y no podemos olvidar que las licencias para levantar promociones se encuentran en máximos desde 2011 y que entre enero y mayo prácticamente se han otorgado más visados que durante los ejercicios 2013 y 2014. En el caso de los permisos para reformar o rehabilitar viviendas, este año se han concedido más de 11.000, un 4% más interanual, por lo que si se mantiene esta tendencia 2017 será el tercer año consecutivo de subidas. Aun así, ambos datos siguen lejos de los niveles que vimos en pleno boom.

Entonces, ¿cómo es posible que se espere un repunte tan elevado? Según explica a idealista/news Raymond Torres, director de Coyuntura y Estadística de Funcas, lo primero que debemos tener en cuenta es que la inversión en vivienda venía de unos niveles extremadamente bajos, por lo que las cifras actuales, que reflejan un sector que retoma el vuelo, muestran un crecimiento porcentual más elevado de lo normal.

A ello se suma que “existen varios indicadores que apoyan una mejora a corto plazo de la formación bruta de capital fijo, como la actividad de las empresas, el consumo de cemento y lo que está aportando el sector al crecimiento económico de España”.

En el segundo trimestre, por ejemplo, la actividad de la construcción creció un 6,1%, mientras que el consumo de cemento se está incrementando este año a ritmo de dos dígitos y apunta maneras para hacer de 2017 el mejor ejercicio del último lustro, según la patronal Oficemen.

Desde SEOPAN, la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras, también afirman que “la tendencia positiva de la economía durante 2017 está sosteniendo la tasa de crecimiento de la construcción residencial de viviendas de demanda privada, estimándose que tanto ésta como la actividad residencial total crecerán con mayor intensidad este año que en ejercicios previos. Sin embargo, no hay que obviar que la actividad no residencial, en concreto la obra civil, experimentará una nueva caída en 2017, lo que mantendría la inversión pública con respecto al PIB en sus niveles mínimos históricos”. 

El impulso de los tipos ‘ultrabajos’

A todos esos factores económicos se suman los bajos tipos de interés, que están impulsando las inversiones, incluidas las vinculadas al sector inmobiliario.

La buena noticia es que los expertos creen que las condiciones de financiación seguirán siendo relativamente baratas durante varios años. Y es que, de momento, el mercado no espera que el Banco Central Europeo (BCE) suba el precio del dinero en la eurozona hasta finales de 2018. Un movimiento que se produciría solo en el caso de que, para entonces, la inflación se encuentre en su nivel óptimo: cerca del 2%, pero por debajo de dicho nivel.

Funcas, sin ir más lejos, ya aplaza los posibles cambios en el precio del dinero a 2019, lo que podría seguir animando la inversión en construcción residencial. Tanto que el organismo no descarta que sus previsiones actuales finalmente se queden cortas. “Es posible que en 2018 la formación bruta de capital fijo suba más de lo esperado, en la medida que sigan mejorando la obra nueva y la rehabilitación de viviendas”, sostiene Torres.