Cinco Días

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Entre ser solidarios con la Iglesia católica o serlo con cualquier otro fin social, los catalanes se decantan por la segunda opción. Cuando los contribuyentes del IRPF deben elegir qué hacer el 0,7% de su factura fiscal, tienen cuatro opciones: o marcar la casilla de la Iglesia, la de fines sociales, las dos o ninguna. Si marcas las dos opciones, el 0,7% no de divide sino que se multplica: ambas opciones recibirán el 0,7%. Si no se marca ninguna, el dinero va directamente el Estado para que este lo distribuya bajo su criterio. 

Los últimos datos de la Agencia Tributaria muestran que el 34,5% del total de contribuyentes (19,4 millones) optaron solo por la casilla de fines sociales. Un 30% dejó en blanco las dos casillas, un 21% marcó las dos y la menos favorita por los españoles, un 14,2% eligió dar su dinero solo a la Conferencia Episcopal. Al sumar los porcentajes, los datos son algo más favorables para la Iglesia: el 55,5% del dinero cae para las ONG y el 35,2% en la Iglesia.

Si seguimos con la suma de los porcentajes y ponemos el foco entre comunidades autónomas, los datos revelan mayor contraste: solo el 19,8% de catalanes marcaron la casilla de la Iglesia, el porcentaje más bajo para la congregación. Le sigue Galicia, con el 27,3% y Canarias (28,3%) de menos solidarios con la Iglesia. En el otro extremo se encuentra Castilla-La Mancha, donde el 48,9% optaron por colaborar con la Conferencia Episcopal. Por detrás, Extremadura (46,9%) y La Rioja (46,4%).

Con todo, hay un dato a tener en cuenta. Si los contribuyentes buscan no beneficiar ala Iglesia con sus impuestos, habrá que recordarles que no hay escapatoria: una porción del pastel de ‘fines sociales’ también va a parar a la Iglesia. Varias organizaciones de la Iglesia recibieron el año pasado 52 millones provenientes de la casilla ‘fines sociales’.