El ladrillo vuelve a ser uno de los pilares del crecimiento económico de España. Eso es lo que sostiene el último informe que ha presentado el Instituto de Estudios Económicos (IEE).

Según el organismo capitaneado por José Luis Feito, la inversión en construcción, sobre todo en el mercado de la vivienda, está siendo “una de las variables que han proporcionado el impulso inicial a un nuevo ciclo de crecimiento de la actividad, del empleo y del consumo”. Un ciclo en el que España está logrando crecer mucho más de lo que esperaba el consenso de expertos.

A pesar de que el mercado daba por hecho que el PIB ralentizaría este año su ritmo de avance, lo cierto es que cada vez más firmas de análisis están revisando al alza sus previsiones y prevén para 2017 un crecimiento similar al de los 2015 y 2016. El Banco de España, por ejemplo, ha pronosticado un alza del 3,1%, mientras que Funcas ha elevado la cifra hasta el 3,2% y el propio IEE hasta el 3,3%. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ya ha avanzado que el segundo trimestre está evolucionando más rápido que los trimestres anteriores, y que el PIB podría crecer hasta un 1%.

Y dentro de ese fuerte crecimiento es donde el ladrillo tiene un papel protagonista. “En un contexto internacional más favorable, la economía española ha vuelto a sorprender por su fortaleza, y en lugar de prolongar en los dos primeros trimestres de 2017 la trayectoria de suave desaceleración que se manifestó en la segunda mitad del pasado año, ha acelerado su crecimiento. El impulso ha procedido de las exportaciones de bienes y servicios, y de la vigorosa recuperación de la inversión privada tanto en vivienda como en bienes de equipo. Estos factores, junto a la inagotable vitalidad del turismo, han dado un nuevo empuje a la actividad, al empleo y al consumo, iniciando un nuevo ciclo de aceleración”, recalca el instituto.

El informe dedica un apartado especial al momento que vive el sector inmobiliario. Sobre él, explica que “se encuentra en clara fase de expansión. Ya existe escasez de oferta en numerosas regiones y ciudades, lo que se refleja en el ascenso de los precios tanto de compraventa como, especialmente, de alquiler. En cuanto a la inversión en otras construcciones, aunque registró una caída intertrimestral entre enero y marzo, su ritmo tendencial de crecimiento es positivo”. Así, el crecimiento de la inversión en construcción total (incluyendo en vivienda) podría acelerarse este año hasta el 3,5%, y el próximo hasta el 3,6%.

Además, insiste el IEE, la evolución de los visados de nueva construcción, un indicador adelantado de actividad, apunta a una aceleración en el segundo trimestre, mientras que la creación de empleo en el sector se está acelerando.

“Después de una larga fase entre 2007 y 2014 en la que la construcción de vivienda nueva venía descendiendo a tasas de dos dígitos, a partir de ese momento comenzó un proceso de recuperación desde niveles muy bajos, y lejos de los máximos alcanzados durante el boom anterior. Este es un hecho positivo para la generación de puestos de trabajo, puesto que tanto la construcción como las actividades inmobiliarias generan más empleo por unidad de producto que el promedio de la economía. Según la Encuesta de Población Activa, en estas dos ramas se ha pasado de destruir más de un 20% de puestos de trabajo al año al inicio de la crisis a crecer a ritmos superiores al 4% desde 2014”, añade el IEE.

Por último, el informe hace hincapié en el efecto tractor del ladrillo sobre otras actividades, algo que califica de fundamental para generar un nivel de empleo mayor en el conjunto de la economía. En su opinión, los sectores más beneficiados del impulso constructor son las manufacturas, los servicios y el transporte se ven muy beneficiados de la reactivación del sector de la construcción.

Muy lejos del boom

La buena noticia es que la construcción no está cometiendo los mismos pecados que durante los años del boom. Y es que, a pesar de las mejoras de indicadores como la compraventa de viviendas, la concesión de hipotecas o los permisos para construir nuevas promociones, lo cierto es que la actividad sigue muy lejos de los niveles que vimos en 2007 y 2008.

Así, su peso actual en el conjunto de la economía ronda el 8%, frente al 15% que llegó a tener en plena burbuja. Se trata, según el mercado, de un nivel equilibrado y acorde con su tamaño.

En este sentido, el informe recalca que “no hay que olvidar que el volumen de transacciones aún es la mitad del que existía al final de la etapa expansiva anterior. Y aunque la inversión en vivienda está remontando, en el primer trimestre aún era, en términos reales, la mitad de la que había en 2007”. Según los datos del INE, la compraventa de viviendas vive su mejor momento desde 2010 (el año pasado se formalizaron casi 404.000 operaciones), aunque la cifra actual apenas supone un 52% del máximo alcanzado en 2007: en aquel ejercicio la compraventa superó las 775.000 unidades.

Y lo mismo sucede con los visados para la construcción de obra nueva: a pesar de que el número de permisos está en máximos desde 2011, el mercado descarta una vuelta a los registros de pleno boom. Para hacerse una idea de lo lejos que está esa posibilidad, basta recordar que entre enero y marzo se concedieron algo menos de 20.000 visados, frente a los más de 98.000 de marzo de 2007 o a los casi 130.000 de septiembre de 2006.

Mantener las reformas

A la vista de los buenos resultados que está cosechando la economía, el IEE lanza un mensaje de advertencia: España no puede permitirse echar por tierra los frutos que han conseguido las reformas estructurales que ha llevado a cabo, principalmente en el mercado del trabajo.

“En el fondo, la enorme e inesperada capacidad de respuesta ante los estímulos internos y externos lo que está reflejando es la notable mejora de la competitividad de nuestra economía derivada de las reformas económicas realizadas a comienzos de la pasada Legislatura, especialmente la reforma laboral. Debemos ser conscientes de que las medidas adoptadas en los últimos años han tenido como consecuencia un crecimiento de nuestra economía más robusto y sostenible, con una participación positiva de todos los componentes del PIB tanto de la demanda interna como del sector exterior”, insiste el organismo.

Así, la institución liderada por José Luis Feito aclara que cualquier contrarreforma o incumplimiento de nuestro compromiso con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento firmado con Bruselas ocasionaría un incremento de la incertidumbre, con su consiguiente impacto sobre el crecimiento potencial de la economía y el empleo.

En lo que referente al mercado residencial, también pide prudencia y reflexión a la hora de modificar el marco normativo. Consciente de que está a punto de ver la luz la nueva ley hipotecaria (que incluirá la normativa europea en el marco jurídico español y reforzará la protección del consumidor), el IEE considera necesario garantizar la seguridad jurídica y facilitar el acceso a la vivienda. “De otra manera, se perjudicaría la actividad de un sector clave de la economía española, y sus efectos sobre la necesaria generación de puestos de trabajo podrían ser muy perniciosos”, concluye el informe.