dEbosh

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Hay días que te levantas de mala leche… o, simplemente, el devenir de la jornada hace que tu cabreo vaya en aumento hasta el punto de no retorno. Es ese momento en el que destrozarías la pantalla del ordenador después de que se te apagase sin previo aviso perdiendo todo el trabajo realizado o reventarías el teléfono contra el suelo después de esa llamada en la que, en el último momento, se te ha caído un negocio que parecía seguro.

Esa necesidad de catarsis tras un mal día, semana o año es lo que proponen dos jóvenes rusos con dEbosh, una suerte de ‘habitaciones para la ira’ situadas en una nave industrial de Moscú en las que puedes dar rienda suelta a tu ‘mala leche’ sin preocuparte por el qué pasará después.

Ofrecen tres tipos de experiencia destructiva dependiendo del nivel de cabreo del cliente: van desde lo más tranquilito, como reventar un televisor o un ordenador con un martillo por algo menos de 20 euros, a destrozar una nave entera llena de muebles –o incluso un coche– junto a cuatro amigos, a razón de 400 euros por cabeza.

“Ofrecemos un tipo de entretenimiento en el que la gente puede hacer cosas que están mal vistas en su vida cotidiana o podrían tener consecuencias graves para su carrera profesional”, aseguran los cerebros detrás de dEbosh en su web.

Aseguran que “con nosotros eres libre actuar de una manera divertida y experimentar la misma sensación de libertad y permisividad como cuando eras un niño haciendo travesuras, sin que mamá te peque un grito por haber destrozado un mueble o papá te dé un azote por romper la ventana”.

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