El Ibex ha cambiado definitivamente a los bancos por los bonos para financiarse. Ésta es la principal conclusión que podemos extraer del informe que ha presentado Bolsas y Mercados Españoles (BME), la gestora del parqué.

De hecho, en el balance de los miembros no financieros del indicador la deuda contraída por las salidas a los mercados financieros prácticamente duplica a la del sector financiero.

¿La prueba? A cierre de 2016, los valores no bancarios del Ibex debían a los inversores un total de 117.059 millones de euros. En cambio, la deuda que mantenían con la banca se situó en 65.517 millones de euros.

Ya en 2015, por primera vez en la historia, la financiación vía bonos superó a la bancaria, y desde entonces, la tendencia no ha hecho más que incrementarse: mientras la financiación de mercado ha repuntado un 4,8% en el último ejercicio, la bancaria se ha reducido un 6,26%.

Las cifras actuales están muy lejos de las que se registraban allá por 2010. Por aquel entonces, los miembros no financieros del Ibex tenían una deuda de 113.500 millones de euros con la banca, mientras que el apalancamiento procedente de las colocaciones de deuda ni siquiera llegaba a 91.000 millones de euros.

Pero en estos seis años, los gigantes empresariales han ido diversificando sus fuentes de financiación y han apostado claramente por reducir su exposición a la banca y aumentar el de la renta fija. Así, y mientras la financiación bancaria se ha desplomado un 42,28% desde 2010, la de mercado ha crecido casi un 29%.

“En términos de estructura de balance, la financiación bancaria total representaba el 49,56% de los pasivos financieros en 2010 y el 31,18% en 2016, casi 19 puntos porcentuales menos. En cambio, la financiación de mercado mediante deuda corporativa representaba en 2010 el 39,66% del total de pasivos financieros y se sitúa ya en el 55,71% en 2016”, subraya BME.

Pero ¿cómo es posible que se haya producido un cambio tan brusco en tan poco tiempo? El propio informe explica que “esta evolución de la financiación de las principales compañías españolas se ajusta a trabajos recientes que evidencian que la diversidad en las fuentes de financiación contribuye a incrementar su capacidad de resistencia y a hacer que sus inversiones sean menos sensibles a escenarios adversos”.

Para reforzar su teoría, la gestora de la bolsa hace suyas las palabras del Informe Anual del Banco de España, donde el regulador financiero aseguraba que “durante los últimos años las empresas españolas han tendido a aumentar su financiación mediante la emisión de valores de renta fija en mayor medida que las del resto de la Unión Económica y Monetaria (UEM)”.

Gana puestos en Europa

El peso de las emisiones de renta fija en los pasivos de las empresas ha sido históricamente más reducido en España que en otros países del entorno, sobre todo en las grandes potencias de la eurozona.

Antes del estallido de la crisis, el peso de los bonos sobre la deuda total rondaba el 35%, mientras que en Francia superaba el 40%; en Italia rondaba el 50% y en Alemania se acercaba al 70%. Ahora, en cambio, el peso en España supera al de Italia y se acerca más a los países punteros del Viejo Continente.

“Si bien asistimos a fenómeno de carácter global, en España este proceso al de desintermediación de la financiación ha sido más intenso que en otros países del entorno por el elevado grado de bancarización de la economía y se ha centrado sobre todo en las compañías no financieras de mayor dimensión, especialmente en aquellas cotizadas en el mercado bursátil”, aclara el informe.

Más empresas acceden al mercado

El creciente acceso de las empresas españolas no financieras a los mercados de deuda corporativa no es un proceso que solo se esté viendo en el Ibex 35, sino que está llegando hasta otras empresas de un tamaño inferior.

En este sentido, BME afirma que en 2016 un total de 43 empresas no financieras emitieron bonos, la cifra más alta de la historia. Para hacerse una idea de lo que ha crecido esta cifra basta recordar que supera a las que lo hicieron entre 2007 y 2010 (38 si sumamos esos cuatro ejercicios). Desde 2013, el número no ha bajado de 30.

Lo que también se observa es un crecimiento de los volúmenes emitidos: ha pasado de los 8.980 millones en 2008 hasta los 38.090 millones en 2013, los 30.000 millones en 2014, los 24.490 millones en 2015 y los 23.037 millones de euros en 2016. Esto significa que desde el estallido de la crisis, el volumen captado por año prácticamente se ha triplicado.

De nuevo, y como veíamos en el caso concreto del Ibex, el informe insiste en que “este proceso se ha producido en un contexto de bajos tipos de interés y búsqueda de rentabilidades que se ha instaurado tras la crisis financiera global. Junto a la caída del crédito bancario, las necesidades de desapalancamiento del sector han provocado un aumento de la financiación de las empresas vía mercados de capitales”.