El dinero público que España invierte en vivienda está muy lejos del que destinan las grandes potencias europeas. Por eso, la hoja de ruta del Gobierno es incrementar los recursos en la inversión a esta partida.

Ésta es una de las lecturas que deja el Programa de Estabilidad 2017-2020, el documento que ha enviado el Ejecutivo a Bruselas que contempla la evolución prevista en lo que queda de década de variables como el crecimiento del PIB, el paro, el déficit público, la deuda o la política presupuestaria y el gasto público por ramas de actividad.

En lo relativo a la vivienda y los servicios comunitarios, que incluye urbanización, desarrollo comunitario, abastecimiento de agua, alumbrado público y desarrollos relacionados con la vivienda, la previsión apunta a un aumento del gasto público del 10% en apenas un lustro: si en 2016 esta partida contó con 4.979 millones de euros, el Programa de Estabilidad sitúa en 5.535 millones de euros la inversión en 2020, lo que arroja un aumento de 556 millones de euros. Respecto a 2013, el año con la menor dotación en la etapa postcrisis, el repunte previsto para finales de la década rondará los 854 millones de euros.

Según las cifras presentadas por el Gobierno, esta área aumentará su dotación de forma gradual en los próximos ejercicios para terminar la década en máximos desde 2011 si es que se cumplen estas previsiones. No obstante, el gasto seguirá lejos de los niveles precrisis. En 2007, sin ir más lejos, la vivienda y los servicios comunitarios contaron con 9.814 millones de euros, lo que significa que en 2020 la inversión supondrá poco más de un 56% de aquella cifra.

Por si fuera poco, y a pesar del aumento de las dotaciones, la vivienda y los servicios comunitarios no lograrán recuperar el peso que tenía hace años en el gasto total. Si en 2011 los 6.063 millones de inversión suponían el 1,23%, en 2020 esta partida representará un 1,07%. Por tanto, se mantendrá en los niveles actuales: en 2016 supuso el 1,05% del gasto. De nuevo, la cifra se quedará muy lejos de los niveles precrisis y es que en 2007 llegó a representar más de un 2% del gasto total.

En cualquier caso, se trata de la partida más pequeña de la política presupuestaria, en la que la protección social, la salud y los servicios públicos generales representan más de la mitad de los fondos. En 2020, y según la previsión del Gobierno, supondrán unos 286.000 millones de euros de los 514.473 millones de euros que alcanzará el gasto público total.

Por si no fuera suficiente, la inversión de dinero público en materia de vivienda y servicios comunitarios está muy por detrás de la que realizan las principales potencias europeas. Según recoge un informe reciente de Seopan, la asociación de las constructoras y concesionarias de infraestructuras, el déficit inversor de España respecto a la media de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia asciende al 43%, lo que se traduce en unos 879 millones de euros anuales.