Investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB) han concluido que el alquiler de larga duración en el archipiélago es más rentable que el alquiler vacacional que se ofrece a través de plataformas como AirBNB. El estudio económico afirma que los pisos turísticos ingresan una media de 4.744 euros de mayo a octubre, en temporada alta. Si se trasladan estas rentas generadas a 12 meses, el precio cae por debajo de la media de un alquiler tradicional, siempre contando que el piso no se vuelve a alquilar durante el resto del año.

El estudio realizado por dos doctores de economía de la Universitat de les Illes Balears (UIB) desvela que el alquiler turístico no tiene tanto que ver con el incremento del precio de los arrendamientos del mercado tradicional como se está comentando.

Al menos es lo que se desprende de este estudio que ha medido la rentabilidad de los alquileres turísticos a través del portal AirBNB. Según los expertos, basándose en los datos de AirDNA, la base de datos de la propia plataforma, los propietarios de viviendas que realizar alquiler vacacional en Mallorca logran de media 4.744 euros durante los cinco meses de la temporada alta, desde mayo a octubre una mediana de por piso, lo que supone menos de mil euros al cada mes. Además, cada piso turístico se alquila de media unos 58 días al año.

Suponiendo que el resto del año, estos pisos están vacíos al estar en la temporada baja de vacaciones, la rentabilidad de este tipo de arrendamiento cae por debajo de lo que se paga por un arrendamiento de larga estancia en las islas Baleares.

Los datos varían por zonas, ya que la ciudad de Palma o en Ibiza los precios se disparan a 6.465 y 10.212 euros, respectivamente, en los meses de temporada alta. Por tanto, si la rentabilidad media se traslada a 12 meses, baja a 395 euros/mes en Mallorca, 538 euros/mes para Palma y 851 euros en Ibiza.

El estudio también analiza el perfil del propietario que pone su piso en alquiler turísticos: un 73% de los propietarios anuncian un solo piso, mientras que otro 13% ofertan dos. El resto (14%) de dueños pone en el mercado más de tres inmuebles.

Aunque el dato puede sufrir cambios drásticos si finalmente esas viviendas siguen alquiladas fuera de la temporada alta, lo que si puede afectar al alquiler tradicional y puede implicar un incremento de los precios ante la falta de oferta pese a una alta demanda.