Los activos inmobiliarios tienen gasolina para rato. Ésta es una de las conclusiones que se pueden extraer del último informe que ha publicado el equipo de análisis de Bankinter, en el que detalla qué tipo de activos tienen más atractivo para los inversores de cara al tercer trimestre del año.

Más allá de la bolsa y los bonos, la entidad financiera se muestra optimista con la evolución del sector inmobiliario y no esconde su previsión de encarecimientos de precios, sobre todo en el mercado residencial y de oficinas en las zonas prime de las grandes ciudades. “A la vivienda le queda un cuarto del recorrido que ha hecho en los últimos años, mientras que a las oficinas les puede quedar un tercio. Está pendiente la fase en la que se consoliden los precios, algo que aún no ha llegado”, ha explicado durante la presentación Ramón Forcada, director del departamento de análisis de mercados de Bankinter.

La entidad recuerda que el renacer del ladrillo se está escudando en factores como las políticas flexibles de los bancos centrales mundiales, que están proporcionando unas condiciones de financiación favorables para particulares y empresas, la creación de empleo y el crecimiento económico. Estos motores son los que han impulsado los precios y los que podrían seguir tirando de ellos próximamente.

El propio informe dice textualmente que “los activos inmobiliarios aún ofrecen un cierto recorrido en precios, incluso a pesar de que los bancos centrales pudieran mostrarse menos relajados. Y sobre todo el segmento de oficinas, donde la revisión al alza de los alquileres apenas acaba de comenzar”.

Para Jesús Amador, analista de Bankinter especializado en este sector, “el ladrillo goza de unas perspectivas positivas desde hace tres años, y aún queda recuperación”. En su opinión, este año se podrían vender en España cerca de 450.000 viviendas (en 2016 se formalizaron casi 404.000 operaciones, el dato más alto desde 2010 según el INE), lo que supondría marcar máximos desde 2008, mientras que los precios repuntarán en el conjunto del país alrededor de un 4%. Unas previsiones que también se mantienen de cara a 2018.

El analista puntualiza que en algunas zonas el encarecimiento podría ser muy superior, mientras que en otras será más moderado, como consecuencia de la gran dispersión del mercado y el diferente nivel de demanda que existe dentro del territorio nacional.

Según el INE, en el primer trimestre del año la vivienda se encareció un 5,3% interanual, firmando así el segundo mejor dato trimestral desde 2014. Al frente de las subidas se situaron Madrid, Cataluña, Ceuta y Baleares, todas ellas por encima de la media, mientras que Murcia, Asturias, Extremadura y Galicia cerraron el ranking con alzas anuales inferiores al 1,5%. Y es que, como suele insistir el sector, las mejoras están siendo muy heterogéneas y prácticamente se producen por barrios, especialmente en los bien ubicados.

Con estos datos sobre la mesa, Bankinter ha hecho hincapié en que la vivienda sigue siendo una alternativa de inversión, sobre todo si tenemos en cuenta que en un mercado con los tipos de interés en mínimos históricos y productos tradicionales como los depósitos ofreciendo una rentabilidad testimonial, el entorno para la inversión inmobiliaria sigue siendo atractiva tanto para el inversor profesional como para los pequeños ahorradores.

Las oficinas, también al alza

Junto al mercado residencial, la entidad financiera ha destacado el potencial de las oficinas en lo que a crecimiento de rentas se refiere. Según sus cálculos, los precios van a repuntar, sobre todo en los centros de negocios de Madrid y Barcelona.

“En estos mercados las rentas llevan creciendo 10-12 trimestres consecutivos, y seguimos pensando en que tienen recorrido. Actualmente en Madrid el precio del m2 en las zonas prime ronda los 29 euros, mientras que en Barcelona se mueve en unos 22 euros/m2. En ambos casos hay margen de subida, porque siguen lejos de los cerca de 40 euros/m2 que vimos en 2007 y 2008”, ha aclarado Amador, que ha insistido en que la subida residencial será algo más moderada porque el esfuerzo para adquirir una vivienda apenas se ha reducido en los últimos años.

Según el Índice de Esfuerzo Inmobiliario que realiza Sociedad de Tasación ST, a cierre de marzo era necesario destinar 7,4 años de sueldo íntegro para comprar una vivienda de tipo medio. Desde el año 2012, cuando el índice se situó en 9,4 años, el esfuerzo se ha mantenido estable entre 7,2 y 7,6 años, aunque está lejos de los máximos de 13,4 años del año 2007.

No obstante, las cifras son muy diferentes si miramos los datos a escala municipal. Según un informe de idealista, en localidades como Marbella (Málaga) o Alcobendas (Madrid), los hogares deben destinar más de 30 años de renta media para poder comprarse una casa, mientras que en Talavera de la Reina (Toledo), Ponferrada (León), Avilés (Asturias), Cuenca, Linares (Jaén), Mérida (Badajoz), Torrelavega (Cantabria) y Ciudad Real el esfuerzo económico se reduce por debajo de 5 años.